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                                    La leyenda del melonar de los frailes.

                                                 (Pura fantasía)

Cuenta la leyenda que por los años 100 (a. JC.) una tribu céltica vivía en el risco conocido como los Castillejos, los rucones, era un pueblo ganadero pero poseía grandes guerreros; desde el poblado y debido a su sitio estratégico, dominaban gran parte del desfiladero del Ruecas. No obstante, sufrían los ataques de las legiones romanas. Era a primeros de verano cuando llegaron al poblado un grupo de 3 guerreros, traían información muy importante para la tribu, se reunieron los jefes y los druidas del pueblo para decidir que hacer con aquella noticia; al cabo de 2 horas de reunión, los druidas se quedan solos y comienzan a preparar pócimas ataviados con sus trajes y pinturas para la ocasión. Lo que estos guerreros sabían es que un centenar de legionarios romanos pasarían por la senda que les traía de los Hollicios a los llanos cañameranos, y lo que los druidas planeaban era tenderles una emboscada, para lo que idearon transportar el número máximo de melones a la cima de la Sierra del Águila, que curiosamente habían sembrado en un huerto conocido como el de los frailes. Una vez apilados por miles en la cima se la sierra y en la ladera con más pendiente, solo tenían que esperar el paso de los legionarios. Los melones estarían sujetándolos un entresijo de maderos que, con solo quitar uno, echarían a rodar la ladera abajo y con el conjuro de los druidas, cuanto más rodaran más duros se convertirían, llegando incluso a petrificar, quedando así todos los romanos arrollados por los pedruscos y que a día de hoy aún se conservan.

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