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El dolmen del pino

Un joven avaro ha heredado un gran caserón en Cañamero, sus dueños han sido víctimas de la pandemia que sacude a toda Europa conocida como la peste negra, en su interior halló un cofre repleto de riquezas, el usurero vivía felizmente burlándose de los débiles y de las desdichas de los vecinos, gozaba tirando comida al suelo para ver a los zagales batiéndose por cogerla, el pueblo lo repudió, una mañana misteriosamente una gran tempestad convirtió la casona en un cúmulo de escombros, los vecinos asombrados removieron el cascote hasta encontrar el cadáver, lo trasladaron a uno de los “cercones” de las afueras y cavando una fosa entre dos rocas depositaron el difunto en su interior, tras recubrirlo con tierra sellaron la tumba con una gran losa encima, al día siguiente la tumba había sido profanada, aseguran que unos duendes lo rescataron obligándolo a vagar por el pueblo, durante años en las noches de los equinoccios su voz alentaba las calles pidiendo clemencia.   

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