
Las villuercas y sus alrededores

Cañamero vive en la edad media, los malhechores son acusados mediante la comunidad de vecinos, los casos más graves son llevados a un cerro situado al suroeste del pueblo, allí son ajusticiados mediante una soga colgados de una enorme encina, actualmente se conoce al lugar como “el cercao de la horca” con el tiempo se descubrió que aquel sitio estabas maldito. Cada año cada 1 de noviembre al anochecer los espíritus de los muertos ajusticiados deambulan entre el encinar de la finca buscando venganza hasta el amanecer, todo aquel vecino que permaneciera durante ese periodo de tiempo en el “cercao” amanecería cruelmente degollado.
Después de varios sucesos y con el pueblo aterrorizado y por el bien de la comunidad se acordó no acudir al diabólico lugar durante los dos primeros días de noviembre.
Una tarde maría se retrasa en su regreso a casa y su padre le abroncó y castigó, a María no le gustaron esos reproches por lo que se enfureció y salió de casa en busca de calma y poder tranquilizar, caminó por las callejuelas de las cercas alejándose cada vez más del casco urbano.
Juan el “herraor” así le llamaban en el pueblo como todas las mañanas y desde que le faltaba su esposa, lo primero que hacía al levantarse era ir a ver a su hija, el cuarto de María estaba vacío, se puso a llamar y buscar por la casa, la cuadra, el gallinero pero no encontraba respuesta atacado de los nervios salió a la calle y comenzó a pedir ayuda y a preguntar por su hija. Aún era temprano pero la noticia enseguida se propagó, nadie sabía ni visto a María, los vecinos se organizaron para realizar una búsqueda y se repartieron por el pueblo y alrededores, pero era el 2 de noviembre y nadie se atrevía a buscar en el sitio maldito, fue Juan el que tuvo que entrar en la tierra endiablada, no tardó mucho en avistar algo de ropa entre algo de matorral, arranco a correr y al llegar comprobó que su hija yacía sobre un manto de hierba con su sangre derramada, completamente abatido cayo de rodillas junto a ella, sus lágrimas incesantes se entremezclaban con la sangre de su hija, bajo aquel dolor y angustia solo pudo salir un susurro de su boca ¿Por qué a María? Incapaz de reaccionar durante largo rato y ya en compañía de algún paisano que no pudo más que seguir en su silencio y dolor hasta que tuvo el valor de coger su cuerpo entre sus brazos, levantarse y dirigirse al pueblo para darle un entierro digno, toda persona que se encontraba por el camino impactados por lo que estaban viendo y sin atreverse a soltar palabra alguna se despojan de sombrero, pañuelo o lo que llevan puesto se ponen de rodillas y agachan la cabeza a su paso para después seguir su trayectoria.
Juan no olvida aquel tenebroso lugar, todo su tiempo lo emplea en darle utilidad a sus conocimientos como herrero, su objetivo está en el 1 de noviembre y su consuelo consiste en construir una armadura y forjar sus propias armas.
Llega aquel desdichado día y al atardecer el herrador sale hacia su destino, los vecinos que lo ven se quedan perplejos e inertes ante la situación, Juan llega al “cercao” con sus armas y su armadura esperando al anochecer para enfrentarse con valentía a la pesadilla de su batalla.
En el pueblo no vuelven a saber nada del herrero y un grupo decide pasar por el tenebroso lugar y lo único que encuentran es sus armas y su armadura.
Solo un puñado de brujas se disponen a conjurarse en el lugar junto a un mago y durante la ceremonia dicen asegurar que Juan esa noche entro en batalla con las almas de los ahorcados tras una durísima lucha logró derrotarles y enviarle a los confines del mundo y que su alma vaga por el encinar con la esperanza de encontrarse con su amada hija.
Algún vecino aseguraba que algunas noches cuando la brisa del viento es suave se oye entre las encinas el susurro del herrero.
La maldición desapareció desde entonces.